¿Qué hacemos con los envases fitosanitarios vacíos en el campo?

La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) indicó cómo acopiar los envases en el establecimiento de los productores, en caso de que no puedan ser llevados a un centro de almacenamiento transitorio o a un centro de recepción.

Dos meses atrás fue publicado el decreto reglamentario de la Ley Nacional de Envases Vacíos de Fitosanitarios (Ley n° 27.279), en el cual se establecen las responsabilidades de los distintos actores de la cadena agrícola frente a la disposición de los envases vacíos de productos fitosanitarios.

Los actores a los que apunta principalmente esta ley, son los productores agropecuarios quienes son los responsables del lavado de los envés su lavado al momento de realizar la carga del equipo y devueltos al sistema de gestión, ya sea en un Centro de Almacenamiento Transitorio (CAT) como en un centro de recepción de envases ubicado en un distribuidor, independientemente de que éste sea el que le vendió el envase lleno o no.

El lavado de los envases puede ser realizado por el productor o por el aplicador, siendo este último coresponsable de que los envases sean lavados adecuadamente mediante las técnicas establecidas en la norma IRAM Nº 12.069 (deben ser sometidos a las técnicas de de Triple Lavado o Lavado a Presión). Cabe aclarar que el lavado debe realizarse utilizando un equipo de protección personal adecuado.

Luego de su limpieza, los envases deben ser llevados inmediatamente a un CAT o centro de recepción en el distribuidor.

De no poder realizar esta logística, pueden ser acopiados en el campo, pero es importante tener conciencia de los pasos obligatorios a seguir, realizándose de manera segura y cumpliendo las siguientes reglas:

  • Disponer de un espacio, cuyo tamaño es relativo a la cantidad de envases que se pueden acopiar por año.
  • El espacio de almacenamiento debe tener un piso impermeable con paredes de contención de no más de 30 cm de alto para contener potenciales derrames.
  • Se debe contar con 4 postes que sustenten una malla metálica o alambre tejido para cercar el espacio.
  • Un acceso para los operarios con cierre que evite el acceso para cualquier persona que no tenga experiencia en el manejo de envases vacíos.
  • Un techo con alero, en lo posible con pendiente.
  • Cartelería indicando el equipo de protección personal que se debe utilizar al momento de acceder al recinto, entre otros.

Fuente: www.infocampo.com.ar