¿Por qué nadie en el campo cree en las compensaciones?

Cristina ya las armó en 2014, y quedó debiendo 77 millones

Hay un antecedente concreto de devolución de retenciones a los productores agropecuarios que fue un verdadero fiasco para muchos de ellos y que da sustento a la gran incredulidad que se apodera del sector cuando el gobierno nacional intenta articular este tipo de medidas. Entre 2013 y 2014,durante el gobierno de Cristina Kirchner, se lanzó el Certificado de Estímulo a la Producción Agropecuaria Argentina (CePaGa).

Tan malo fue el resultado de aquella experiencia -que por supuesto le sirvió al gobierno de turno para instalar la idea en la sociedad de que había una “segmentación” a favor de los pequeños productores, y así alimentaba el “relato”- que desde entonces los productores reaccionan mal frente a este tipo de anuncios.

La fallida experiencia del CEPAGA pudo ser reconstruida por «Bichos de Campo» a partir de un detallado análisis sobre los fideicomisos agrícolas publicado en la revista de la Facultad de Agronomía de la UBA. Ese estudio se enfocó justamente en el Fideicomiso público CePaGa 13/14, que fue el que creó Cristina para tratar de compensar a los productores de trigo.

Por aquellos años, el cereal era una especie en extinción, por la combinación explosiva de retenciones que se ubicaban en el 23% y la intervención de Guillermo Moreno en el mercado, por vía de los ROE (permisos de exportación), que generaba una transferencia adicional de recursos desde los productores a los molinos y exportadoras. Si a nivel mundial el trigo valía 100, aquí los chacareros cobraban la mitad. Y por supuesto, evitaban sembrarlo.

Fue entonces que “el Estado Nacional utilizó el fideicomiso público como herramienta para llevar a cabo su política de fomento a la producción de trigo. El propósito fue mantener la rentabilidad de los productores trigueros para estimular la siembra del cereal, sin afectar los precios internos”, como reclamaba Moreno, quien por entonces se jactaba de su mentiroso kilo de pan a 2,50 pesos por kilo.

Fuente: Bichos de Campo