Siete impactos negativos que las retenciones dejan en la economía del interior

La recurrente aplicación de derechos de exportación (DEX), más conocidas popularmente como retenciones, “generan impactos negativos en la actividad económica del interior del país y sus pueblos”, según sostiene un informe elaborado por Julio Calzada y el equipo de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Los resumen así: “Menos área sembrada y producción, menor financiamiento para actividades como carne y leche, inferior actividad camionera y menores margenes”.

El documento elabora siete razones por las cuales un gobierno sensato debería pensar en ir eliminando gradualmente este tipo de impuesto a la exportación y reemplazarlo por otro tipo de sistema de tributación, en especial el impuesto a las Ganancias. Especialmente, según observa el documento, que “uno de los aspectos más cuestionados de este gravamen es que en la práctica funciona virtualmente como impuesto específico, en el sentido de que recae solo sobre determinados bienes y no tiene en cuenta los costos de producción y comercialización. Esto le quita neutralidad y lesiona el principio de la capacidad de pago del productor”.

Pero más allá del  debate de fondo sobre los efectos fiscales, macroeconómicos y hasta políticos derivados de la aplicación de las retenciones, el informe de la BCR menciona siete impactos negativos de las mismas sobre la vida económica de las regiones productivas. Nos pareció adecuado detenernos en esas consecuencias:

  • Los derechos de exportación generan menor área sembrada, menor producción granaria y una menor actividad económica, especialmente en el interior: Explica el documento que hau una “menor producción agrícola que normalmente se evidencia por la aplicación de retenciones a la soja (y otros granos)”. Surge por el efecto directo de los desincentivos provocados sobre el productor al contar con menores márgenes netos y brutos esperados. El resultado de la aplicación de los DEX suele ser una menor área sembrada y una menor producción agrícola, tal como pudo verse en el caso del trigo y el maíz en los últimos años en Argentina.

  • El sector agrícola ayuda a proveer los dólares para financiar al resto de las actividades económicas, pero las retenciones afectan a los complejos exportadores: Casi todos los años, poco más de cuatro de cada diez dólares ingresados al país por exportaciones de bienes tienen como origen los despachos al exterior de granos, harinas, aceites y biodiesel. Para el 2019 son casi 28.900 millones sobre 65.100 millones de dólares de exportaciones totales nacionales de bienes. Solo el complejo sojero aportó 18.900 millones de dólares como exportaciones, mientras que el complejo maicero exportó cerca de 6.000 millones y el trigo fue el séptimo complejo exportador con 2.836 millones en el 2019.
  • Los ingresos a partir de la soja permiten a muchos productores –en numerosos lugares- financiar otras actividades importantes como la producción de carnes y leche: La Argentina, en carne vacuna, produce el 5% del total mundial y exporta cerca del 2%. Es el sexto productor mundial y puede llegar a ser el quinto exportador. En lácteos, Argentina es el 4º productor mundial de leche en polvo entera, 9º en quesos y 16º en producción de leche cruda.

Dice la BCR que “muchos hombres y mujeres de campo diversifican sus actividades entre agricultura (granos), ganadería y lechería. La aplicación de retenciones implica menores ingresos para estos productores e indirectamente se verán afectadas estas actividades productivas especialmente en áreas geográficas alejadas de los centros de producción. Lo mismo sucede con el resto de los granos. Si los ingresos por la producción de soja se ven reducidos, esto afectará a los ingresos totales de cada explotación agrícola donde se combinan diversos cultivos en diferentes parcelas (trigo, cebada, maíz, girasol y otros)”.

  • Los menores volúmenes producidos por los DEX con menor área sembrada generan una menor actividad en el flete camionero y una caída en los ingresos de los transportistas: La caída en la producción agrícola y área sembrada por los DEX trae como consecuencia una reducción en los movimientos del transporte camionero, avisa el documento. “Esto genera menores ingresos para los transportistas. Habitualmente el gasto total de la cadena granaria en concepto de fletes camioneros oscila anualmente en los 4.000 millones de dólares, monto que se ve afectado por la presencia de las retenciones”, se completó.
  • La menor actividad de transporte implica un menor consumo de gasoil en el transporte de cargas: A su vez, sostiene la Bolsa que “la caída en la producción de granos por los DEX puede generar un menor consumo de gasoil por parte del transporte camionero. El sector agropecuario argentino consume anualmente 3.800 millones de litros de gasoil, generando un gasto de casi 4.000 millones de dólares que se reingresan a la economía para su circulación. El sector agropecuario es responsable del 22% del consumo total de gasoil, a partir del consumo por transporte y producción de granos más el resto de las actividades agrícola-ganaderas y de todas las economías regionales.

Según estimaciones propias de la Bolsa de Comercio de Rosario, exclusivamente la producción de granos y su transporte son responsables del 12% del consumo de gasoil en nuestro país, unos 2.000 millones de litros que implican un gasto de cerca de 2.000 millones de dólares. Este consumo se ve afectado por la presencia de las retenciones.

  • Los menores márgenes netos de los productores implican caída en las ventas de maquinaria agrícola, equipamiento y rodados: El sector de la maquinaria agrícola cuenta con 850 empresas del sector, 290 firmas agropartistas y 17 empresas de agricultura de precisión. Se trata de un rubro en el que hay una marcada heterogeneidad empresarial, con una fuerte presencia de Pymes nacionales. Es una industria insertada en el interior, donde una baja en su facturación impacta de manera considerable en la actividad económica de los pueblos y ciudades donde está asentada. En la provincia de Santa Fe se encuentran radicadas el 47% de las empresas, en Córdoba el 30% y en Provincia de Buenos Aires el 20%. Se estima que proporciona 40 mil empleos directos -en su mayor parte personal de mano de obra calificada- y aproximadamente 50 mil empleos indirectos.

“La presencia de los DEX impacta negativamente sobre esta importante industria y su nivel de actividad”, ratifica la Bolsa.

  • La presencia de los DEX deja menos margen para que los productores se recuperen de las recurrentes inclemencias climáticas: Recuerda el trabajo de la BCR que “la producción agropecuaria en nuestro país viene sufriendo recurrentes problemas climáticos que generan fuertes pérdidas a los productores”. Luego de citar los últimos eventos climáticos sucedidos en las campañas más recientes, especialmente la gran sequía de 2018, la Bolsa sostiene que “la existencia de derechos de exportación y los menores márgenes de los productores dejan a los productores con menores posibilidades de emprender recuperaciones productivas luego de sufrir eventos climáticos adversos”.

“En esas circunstancias donde el tiempo juega una mala pasada, muchos hombres de campo quedan endeudados y con pérdidas en su capital de trabajo, lo cual afecta seriamente su situación frente a la próxima campaña”, añade el documento.

Fuente: Bichos de Campo