De 40 a 110: La brecha cambiaria es una invitación para que los productores frenen la venta de su soja

La brecha entre el valor del dólar soja (el que cobran los productores al vender su soja en pesos) y el dólar que se consigue en los vericuetos de la economía argentina, es decir el dólar bolsa o el Contado con Liquidación alcanzó esta semana un nuevo pico, que hace que los productores se sientan los hijos de la pavota.

Los dólares que se consiguen en esas operaciones legales superaron incluso los 110 pesos. Frente a ese valor, en el otro extremo, al productor la soja que está cosechando y vende el poroto para cancelar sus deudas, se la liquidan con un valor de la moneda norteamericana que toma como referencia la punta compradora del Banco Nación, que rondó los 60 pesos esta semana.

Pero sucede que, si el productor quisiera convertir su soja en dólares, a esos 60 pesos hay que descontarle el 33% de retenciones, por lo que le llamado “dólar soja” ronda en realidad los 40 pesos.

Esto significa que el productor recibe por su soja prácticamente una tercera parte de lo vale el único dólar que se consigue en volúmenes, ya que al precio oficial el dólar solo pueden comprarse los exiguos 200 dólares mensuales que se permiten para ahorro.

Ante este panorama, los productores obviamente están impedidos de ahorrar en esa divisa. Por eso están analizando dos opciones. Una tiene que ver con la posibilidad de la compra de insumos para la campaña 2020/21. Se viene la siembra de trigo, un cultivo que requiere de más insumos que la soja. De acuerdo con el informe reciente de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la relación trigo/insumos mejoró 18% respecto de la que había a igual época del año pasado. Incluso supera a la mejora que tuvo el maíz y por mucho a la de soja.

Además los precios a cosecha no son malos, hay humedad en el suelo y según algunos cálculos preliminares la ecuación trigo/soja no sería mala para seguir adelante. El trigo, además, le da al productor la posibilidad de financiarse en el verano.

La otra alternativa que analizan los productores es claramente la de retener su soja todo el tiempo que puedan. Esta situación ya está preocupando al gobierno, que necesita justamente que este mercado funcione para que las cerealeras liquiden sus dólares y el Banco Central cuente con oferta suficiente para contener la divisa en el mercado mayorista.

La soja es el producto con menos posibilidad de sufrir intervenciones en su mercado, como las que supo haber en el maíz y el trigo. Los productores que pueden la conservarán a la espera de que en algún momento se blanquee semejante brecha cambiaria y se pueda obtener un mejor ingreso en dólares por su trabajo.

Este comportamiento se registra justo en un contexto de caída de la cosecha de la oleaginosa. Según las estimaciones este año la producción del grano no superaría las 50 millones de toneladas, lo que significa una caída del 10% respecto de la cosecha pasada.

Fuente: Bichos de Campo